sábado, 16 de julio de 2011

ZEITGEIST- No es una película de ciencia ficción, es la realidad.

Hace un par de días atrás estaba tan aburrido que no sabia que hacer; le pedí a una amiga que me recomendara una buena película. No una que me entretuviera sino una que me haga razonar, pensar. Su respuesta fue: “mirá ZEITGEIST”.
Yo ya había oído hablar de ella, hace como dos años atrás. En su momento no sabía que existía “Cuevana” y la verdad era que no me quería poner a buscar una película por Google y encontrarme con algo muy aburrido y poco interesante. Así que me puse a ver un trailer de Zeitgeist por youtube, sólo para ver de qué se trataba. Lo primero que pensé cuando lo vi fue, “a es uno de esos típicos documentales que tratan de que pienses igual que ellos”. JAJAJAJAJA, que equivocado que estaba.
ZEITGEIST, no trata de que pienses igual sino que lo que busca es abrir las mentes de las personas para que se den cuenta que en el mundo hay cosas inexplicables que tienen explicación y otras muy oscuras.
Realmente todos los que viven en este planeta tienen que verla, ya sean capitalistas o comunistas, religiosos o ateos, o lo que ustedes crean, piensen o sean.
TIENEN QUE VERLA.
A este documental pueden acceder fácilmente desde su pagina oficial (www.zeitgeistmovie.com) o por Cuevana.
No les dejo un trailer porque me estaría contradiciendo a lo que ya dije. Solo tienen que verlo. No importa si es criticada por alguna persona o alabada por otra, lo que cuenta es lo que ustedes pueden sacar de todo esto.

miércoles, 6 de julio de 2011

Un encuentro inesperado

Ayer en San Isidro (ay gordi), luego de mí frustrada compra para adquirir las entradas de los Red Hot, me subí al 343 para regresar a mi casa. Por suerte estaba vacío. Me senté casi a lo último, cerca de la puerta trasera. Con toda la bronca del mundo, agarré los auriculares del celular y me puse a escuchar música.
Tres paradas más tarde, un nene y una señora se subieron al bondi. Los mismos no tenían ninguna relación de parentesco. La mujer se sentó en el primer asiento, que estaba a unos centímetros del chofer y que daba hacia la ventana. En cuanto al nene, luego de haber pagado el boleto, comenzó a caminar hacia los últimos asientos del colectivo. Esos que muchas personas prefieren ceder para poder sentarse en uno individual o en alguno de las filas de a dos. No es mi caso.
En fin, mientras el chico caminaba por el pasillo notó mi presencia y comenzó a mirarme fijamente. Se sentó en el asiento de enfrente, cruzando el pasillo. Él seguía mirándome.
Después de unos incómodos minutos, giré la cabeza hacia el nene y le pregunté por qué me miraba tanto. Su respuesta fue: “te pareces mucho a mi hermano” (SIC).
En ese momento, recordé que su hermano era la última de la lista de las siete personas que hay en todo el mundo y que son parecidas a vos. Pero lo interesante y el fin por el cual les estoy contando esta historia, no fue esa coincidencia sino que al preguntarle cuantos años tenía su hermano me dijo: “tenía 15 años antes de que muriera el año pasado”.
Como diría una amiga, “TUUUSH”.
Atónito por lo sucedido, me quedé sin palabras. Un segundo después el chico me dijo que se tenía que bajar en la próxima parada, y con apuro me preguntó si me podía dar un abrazo, que obviamente acepté.
Antes de que se bajara alcancé a preguntarle como se llamaba su hermano.
Nicolás -respondió. Y siguió su camino.